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Elio Berhanyer, el rayo que no cesa

Elio Berhanyer acaba de recibir un sentido y cariñoso homenaje en Córdoba, su ciudad natal, organizado por Centro Córdoba con la colaboración de la Asociación Creadores de Moda de España, de la que fue uno de sus cinco fundadores. Allí pudimos comprobar algo que ya sabíamos: lo mucho que se le quiere y admira en la profesión. Modesto Lomba, Roberto Verino, Agatha Ruiz de la Prada y Hannibal Laguna reconocen en él su papel precursor y en cierto modo ven en él una figura paterna que les allanó y les indicó el camino. Lo expresó muy bien Verino en el texto que envió para ser leído en su nombre durante el acto: “Tu has sido un poco nuestro padre […] Nuestra generación recibió la antorcha de la tuya. Eres nuestro admirado maestro. Ni Jesús [del Pozo] ni Francis [Montesinos] ni Antonio [Pernas] ni Adolfo [Domínguez] ni Agatha [Ruiz de la Prada] ni yo seriamos quienes somos sin tu ejemplo.”

Elio fue un precursor de la modernidad que supo reconducir su atelier de costura hacia el imparable prêt-à-porter, y lo hizo con éxito. En el relato de su historia se vislumbran, de hecho, gran parte de las claves de la moda contemporánea española. También detectó de manera muy temprana que la marca de un diseñador podía estamparse en algo más que en la ropa, y que las fragancias y los complementos debían ser parte fundamental en la solidez económica y el prestigio de una firma de moda. ¿Qué sería Chanel sin sus perfumes y sus barras de labios? Y quien dice Chanel, dice Dior, Yves Saint Laurent, Givenchy o tantísimas otras…

Pero más allá de la valía indudable de su trabajo, la cuestión que quiero plantear aquí es la de la permanencia de las casas de moda una vez que la figura fundadora se retira. “Las marcas no mueren, muere el diseñador”, ha declarado el andaluz al periodista Rafael Muñoz, que lo entrevistó en Córdoba este pasado fin de semana. Elio, como tantas otras veces, es certero en sus análisis. De hecho, los grandes diseñadores del siglo XX han dejado tras de sí empresas muy sólidas que han continuado sus legados décadas después de la desaparición o el retiro de sus creadores. Y de nuevo vienen a la memoria nombres recurrentes como Chanel, Dior, Givenchy, Balenciaga, Lanvin, Paco Rabanne… Aunque, curiosamente, marcas como Courrèges o Cardin, fundamentales, como Berhanyer, en la moda de los años 60 y 70, no han gozado de esa ansiada y permanente estabilidad en el tiempo.

Elio, en la citada entrevista, le ha reconocido al periodista que lleva tiempo pensando en la persona que perpetuará su casa. Ojalá ese deseo se materialice, porque en España, a diferencia de Francia, las firmas de moda históricas no han podido o sabido perdurar de manera tan rotunda. Pertegaz y Pedro Rovira, por poner dos ejemplos, tuvieron marcas de gran éxito y supieron diversificar su negocio para llevarlo más allá del textil en vida de sus creadores, pero languidecen o han desaparecido tras su muerte. El testigo de Rabanne lo ha llevado hacia el futuro la empresa que detenta su propiedad, Puig, de la misma manera que Jesus del Pozo ha encontrado en Perfumes y Diseño la potencia económica necesaria para posicionarse en el prêt-à-couture a Delpozo. Julien Dossena y Josep Font, al frente de los equipos de diseño de una y otra respectivamente, son dos magníficos creadores, pero detrás de ellos están dos gigantes de la cosmética que han posibilitado el desarrollo de ambas firmas. ¿Significa eso que más que un diseñador, hay que encontrar un inversor para que la marca se perpetúe en el tiempo? Sería una señal de la buena salud de la moda de diseño español que eso ocurriera en el caso de Berhanyer, para que los rayos de sol que desprenden su nombre nos sigan alumbrando a todos.

Boceto de Elio Berhanyer del año 1962

Boceto de Elio Berhanyer del año 1962

 

Foto principal: Juan Gatti para el libro ‘Geografía de la Moda Española’.