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Que viva la asamblea general

No teman, este post no va de política en periodo electoral, sino de lo bien que se llevan los socios de ACME. “¿Por qué la gente piensa que nos llevamos mal, si es precisamente todo lo contrario…?”, se preguntaba sorprendido uno de los socios presente en la última asamblea general, celebrada hace unos días. Aunque los temas a tratar en la misma eran peliagudos y la confrontación de intereses evidente, todos se avinieron a dialogar y buscar puntos en común.

“Qué difícil debe ser trabajar con creadores. No te arriendo las ganancias”, me dijeron más de uno y más de dos cuando comencé a trabajar en ACME. Así es que, en mi primera asamblea, además de lo que suponía enfrentarme al colectivo, mi miedo era evidente. El caso es que ni en la primera, ni en la segunda ni en la tercera:  nadie me pasó a cuchillo. Más bien todo lo contrario. Y pude disfrutar con las permanentes ocurrencias y gansadas de David Delfin, las ironías de Juan Duyos, la vehemencia de Juanjo Oliva, la sabiduría tranquila de Modesto Lomba, la inteligencia en el manejo de los problemas de Helena Rohner,  la sensatez de Roberto Torretta, el espíritu colaborador de Manuel Garcia Madrid… Y podría seguir y seguir…

Con todo ello, lo que quiero dejar patente es que los socios de ACME forman un colectivo de profesionales que luchan duramente por sacar su negocio adelante en una situación económica más que complicada, lo que no les impide ser generosos con los compañeros –unos más que otros, también es verdad-,  que se esfuerzan por llegar a acuerdos y que, llegado el momento, saben ceder en las negociaciones. Y como ejemplo que ratifica mis palabras, el resultado de la última asamblea general: todo el mundo estuvo conforme  en hacer públicas las cuentas de ACME una vez las apruebe el auditor (sí, las cuentas de la asociación hace años que están auditadas); hubo unanimidad en admitir a la joven y prometedora Leyre Valiente como nuevo miembro, y como colofón, se votó, con un resultado de abrumadora mayoría de síes, un nuevo sistema de elección de horarios en la MBFWM. No puede haber tema que suscite posiciones  más enfrentadas, y sin embargo, tanto los más grandes como los más pequeños en este negocio, los más antiguos como los recién llegados, se avinieron a ceder en sus posiciones  en pro del bien común.  Como dijeron María y Victor (el dúo creativo detrás de Maria ke Fisherman), que asistían a su primera reunión, “qué bien se lleva la gente en ACME”. Hasta es posible que le hagamos caso a David Delfín y montemos una coreografía de esas de música pegadiza y baile colectivo.

Así que, por todo ello y por mucho más, me reafirmo, viva la asamblea.