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Viernes Visten Canas, un encuentro sin edad

“Necesitamos nuevos espacios analógicos para volver a colaborar y co-crear la sociedad del futuro”, asegura Eleonora Barone, fundadora con Silvia Gómez Cisneros de MyMo y responsables de Viernes Visten Canas. Este formato, que participa por primera vez en MADRID ES MODA en el C.C. Conde Duque, el día 15, surge “para sensibilizar sobre que el talento no tiene edad, no se puede seguir desperdiciando el conocimiento tan alegremente como está pasando en nuestras sociedades digitales”. 

Una reivindicación que practican emparejando a talentos de los oficios de la cultura, senior y emergente, para reflexionar sobre las diferencias y las confluencias en su recorrido profesional y vital. En esta aventura intergeneracional han querido participar las diseñadoras de joyas Helena Rohner y Ainhoa Casullas (Corres). El resultado es sorprendente, porque “Curiosamente hay muchos más puntos en común de lo que pensamos”, asegura Barone. ”La edad, al margen de lo que nos dicen los medios de comunicación, no es una variable tan importante a la hora de crear y de innovar”.

En este sentido, Rohner defiende que “hacer ping-pong con otro diseñador siempre es enriquecedor. Si es joven, y creo que si es mayor también, es una manera de percibir otras maneras de hacer las cosas. En el caso de Ainhoa, siendo inicialmente diseñadora de moda textil, ha sido interesante desarrollar piezas no clásicamente joyeras: materiales mas blandos como cuerdas, cintas de tejidos, metales que se cruzan como costuras”.

Piezas de joyería de Helena Rohner.

Por su parte. Casullas confiesa “una química especial tanto en lo personal como en lo creativo” con Helena: “Siempre nos ha sido muy fácil trabajar juntas. Tenemos estéticas muy diferentes a la hora de concebir nuestras colecciones pero entendemos la ‘nueva joyería’ de la misma manera.

Image de editorial de la firma Corres.

Pero ¿qué creéis que se puede aprender de un talento emergente? ¿Y qué puede enseñar un diseñador consolidado?

Ainhoa: Probablemente, el talento emergente aporta frescura e innovación tanto en el discurso como en la manera de comunicarlo. Ambas cosas son importantes en un mundo en el que todo se mueve tan rápido. Solemos captar las tendencias con más facilidad y tenemos menos miedo a experimentar. El diseñador consolidado, a parte del conocimiento del oficio, tiene un discurso y estética que ha depurado a lo largo de los años. Se ha enfrentado a sus colecciones muchas veces y ha sabido separar qué es lo esencial que debe mantener, y qué debe transformar para no quedarse atrás. Es un ejercicio que genera mucho desgaste y que únicamente se aprende con el paso de los años.

Helena: Yo creo en la colaboración. Crear es una labor solitaria, a veces incluso difícil de expresar y hacer concreta. Tener a personas que te conocen y con su visión propia, es muy positiva. En nuestro estudio valoramos todos las piezas constantemente. Yo tuve la fortuna de trabajar con una diseñadora en Londres, Jacqueline Rabun, que me animó a hacer mis propias piezas y a presentarlas en París. Es para mí natural hacer lo mismo cuando veo a alguien con ganas y talento. Ha sido un placer tenerla cerca y ver su recorrido ascendente.

“Es muy enriquecedor conocer y compartir el backstage con los ponentes, su experiencia vital inevitablemente vinculada a la profesional”, cuenta Barone. “Casi nos parece que los momentos más significativos son esos cafés previos y nuestras charlas introductorias en el momento en el que se decide y se comparte el hilo conductor, el enfoque y los argumentos de los encuentros. Con Helena y Ainhoa además ha sido todavía más fácil, su discurso estaba alineado con el nuestro y todo fluyó”.