¿Cuánto pesa realmente un cuerpo cuando la ropa deja de sostenerlo? Sobre esa pregunta se construye la nueva colección de MANÉMANÉ, presentada en Mercedes-Benz Fashion Week Madrid para el otoño-invierno 26/27. A partir de ese gesto casi suspendido, la propuesta desarrolla una reflexión sobre la relación entre presencia y vacío, materia y desaparición.
El punto de partida se apoya en un imaginario cultural que atraviesa fotografía, literatura y cine: desde el salto suspendido de Yves Klein hasta la fragilidad de las imágenes de Francesca Woodman o la melancolía flotante de Deseando amar de Wong Kar-wai. La colección recoge esa sensación de cuerpos que parecen habitar un espacio intermedio, como si estuvieran momentáneamente suspendidos en el aire.
Esa idea se traslada al lenguaje de las prendas mediante un juego constante entre peso y ligereza. MANÉMANÉ trabaja materiales estructurados manipulados para comportarse con apariencia liviana, construyendo capas finas, velos y superposiciones que difuminan el contorno del cuerpo a medida que avanza.
La colección propone incluso una inversión en la lógica del vestir, con prendas densas sostenidas por piezas ligeras como faldas estructuradas sujetas por tops de tul o lencería transparente y drapeados fluidos que envuelven bases más pesadas. El resultado busca esa imagen de cuerpo parcialmente desvanecido, casi suspendido en movimiento.
El estilismo se completa con una colaboración con HUNE para el desarrollo del calzado del desfile, concebido específicamente para acompañar esa sensación de ligereza en pasarela.
La colección deja en el aire una pregunta sencilla: cuánto pesa realmente un cuerpo cuando la ropa decide sostenerlo de otra manera.


































































