Agatha Ruiz de la Prada ha presentado en Mercedes-Benz Fashion Week Madrid su colección otoño-invierno 26/27 desde un territorio que conoce bien: el suyo. La propuesta parte de su propio archivo simbólico y lo somete a un nuevo filtro creativo apoyado en la Inteligencia Artificial. El resultado se mueve entre memoria y presente sin abandonar su lenguaje reconocible.
El punto de partida es claro: volver sobre sus formas icónicas y observarlas desde otra perspectiva. Corazones, estrellas, flores y geometrías habituales de la casa reaparecen como materia viva. La Inteligencia Artificial funciona aquí como herramienta de amplificación, generando variaciones, escalas y combinaciones que expanden ese imaginario propio.
En pasarela, la colección se apoya en tejidos con cuerpo y textura. Panas, lanas, tejidos de pelo, paños y tafetas construyen volúmenes claros. La presencia de materiales naturales aporta densidad y estructura, subrayando la dimensión física de unas formas que suelen leerse desde lo gráfico.
Ágatha vuelve a mirarse y convierte ese gesto en método creativo.








































































