La firma Adolfo Domínguez, bajo la dirección creativa de Tiziana Domínguez, ha presentado en Mercedes-Benz Fashion Week Madrid su colección spring-summer 27, Chroma. La propuesta convierte el color en objeto de estudio y lo aborda desde tres ángulos: la ciencia, la materia y la memoria. Chroma nace de una pregunta que parece sencilla y esconde una respuesta compleja: qué es exactamente el color.
La respuesta llevó al equipo de diseño a un terreno inesperado: el color es la parte de la luz que una superficie refleja, mientras absorbe el resto de las longitudes de onda. Una prenda amarilla, por ejemplo, refleja esa longitud de onda concreta y absorbe las demás: ese gesto físico es lo que percibimos como color. La reflexión se trasladó después a la construcción de los propios tejidos, en talleres de tinte natural donde el equipo experimentó con fibras y pigmentos para entender cómo la materia modifica la luz. El proceso, cercano a la alquimia, convierte el color en el resultado de un diálogo entre la luz, el tejido y quien lo mira.
El caleidoscopio de la infancia reaparece en bordados y patchworks geométricos, y objetos cotidianos de fuerte carga cromática —el naranja de un cono de tráfico, el verde de un estropajo, el amarillo de una pelota de tenis— inspiran estampados que funcionan como memoria colectiva, capaces de evocar antes incluso de ser reconocidos.
La paleta parte de crudos, neutros y negro, e incorpora tonos pastel obtenidos al desaturar los colores primarios y elevar su luminosidad: verdes, rosas, azules y, sobre todo, un amarillo suave que cambia según la incidencia de la luz.
Los materiales —garzas, organzas, tafetanes y tejidos crinkle— son ligeros, transparentes e irisados, y filtran y matizan el color mediante superposiciones y veladuras. Las siluetas alternan la sastrería recta y desestructurada con vestidos y faldas de talle bajo inspirados en los años veinte, mientras shorts y bermudas aportan ligereza. Trenchs, chalecos, bombers y pantalones de organza funcionan como capas que transforman la percepción del color; los pañuelos se convierten en recurso constructivo para vestidos, camisas y faldas, y los bordados y las aplicaciones de lentejuelas intensifican el diálogo entre la prenda y la luz.
En Chroma, el color se construye, prenda a prenda, en los talleres de tinte natural donde la firma decide qué luz refleja cada tejido.





























































































